Descripción
Led Zeppelin, uno de los grupos más venerados y uno de los más exitosos de la década de los 70. Yo mismo caí en el error inicial de considerarlos a la altura de los Beatles o los Rolling Stones, porque la verdad que la primera vez que uno escucha tamaño arsenal de sonido, no puede quedarse sino asombrado. Hiriente fue el día a finales de los 90 que, al igual que les habrá pasado a muchos, investigando sobre el grupo descubrí una página web donde informaba de qué canciones más antiguas habían copiado para sus composiciones propias. Y no se trataban de 3 ó 4 canciones, ni de 7 u 8, sino de un buen puñado, muchas consideradas de las mejores del grupo. Pero bueno, de desengaños está llena la vida. En mis comentarios, salvo excepciones, no me voy a entretener diciendo de dónde han tomado cada melodía, porque no me he puesto a escuchar todas las canciones originales y además los textos se alargarían demasiado.
En cualquier caso, que esta breve introducción no nos dé tampoco una visión negativa, porque estamos ante un grupo muy importante y además este disco precisamente es de una gran importancia histórica, musicalmente hablando. Para mí también es el mejor disco de la banda, aunque durante muchos años no fue así debido a mi poco aprecio por las dos versiones de blues incluidas, pues en principio contrastan con el sonido más duro del resto del disco, y cualquiera que se ponga a escuchar a Led Zeppelin, lo último que quiere es oír música de blues… Pero cuando uno dedica tiempo a escuchar estos dos temas, pronto notará que no son de ninguna manera la típica versión de un blues, pues estamos ante un grupo que es una bestia sonora sin apenas parangón en ese momento. ‘You Shook Me’ curiosamente destaca más por su órgano y armónicas bluseros que por la guitarra de Page, aunque éste se marca un gran solo también. Todavía mejor y más representativa como ejemplo de la transición del grupo entre el blues-rock y el hard-rock es la otra versión, ‘I Can’t Quit You Baby’, con esa gran guitarra cada vez que acaba de recitar Plant (¡lo que hacen dos notas musicales y una batería potente!), junto con la sección rítmica mastodóntica, que la transforman completamente. Lo que queda claro aquí es que, de igual manera que los Rolling Stones un lustro antes cambiaron definitivamente la interpretación del blues al proporcionarle la agresividad, Led Zeppelin lo revoluciona también con una instrumentación todavía más potente.
Y si estas versiones comentadas nos informan de la transición musical pero desde un origen de blues, en la excepcional ‘Dazed And Confused’ tenemos lo mismo pero desde la parte hard-rock. El brillante inicio con unas líneas de bajo misteriosas y unos acordes de guitarra, junto con esa forma arrastrada de cantar de Plant, nos hacen pensar en otro blues-rock pero compuesto por el grupo. Aunque el concepto de blues, si ya queda arrinconado tras las primeras notas alargadas de Page tras el “Soul of a woman was created below”, definitivamente pasa a la historia con uno de los riff de guitarra más rompedores de la historia del rock que aparece tras el “Gonna love you baby, here I come again”. Y el intermedio instrumental también es demoledor, quizá le sobren los momentos en los que Page le da por tocar la guitarra con un arco de violín, cosa que en directo se extendía demasiado, pero cuando llegamos aproximadamente a los 3:30 minutos, la catarata de sonido que consiguen solo tres músicos abruma como mínimo. Y al retomarse la parte inicial ya estamos en catarsis.
Por otro lado, curiosamente el disco se inicia con un sonido que recuerda a los Yardbirds (de hecho Jimmy Page provenía de allí cuando formó Led Zeppelin, y de hecho los Yardbirds grabaron una versión inicial de ‘Dazed And Confused’), así que en ‘Good Times Bad Times’ tenemos una canción donde los instrumentos acompañan a la voz y no al revés, como es el caso de la mayoría de ocasiones en este grupo. Además, con solo la introducción de guitarra ya nos anuncian un sonido duro y potente, y no nos defraudarán. Aun así, tiene una estructura más pop, algo que repetirán en “Your Time Is Gonna Come” con un resultado más discreto, aunque con un buen sonido inicial de órgano por parte de Jones. Esta última canción enlaza con la oriental “Black Mountain Side”, un instrumental acústico agradable con percusión de tablas hindúes.
Al hilo de lo que comenté sobre sus plagios, por la siguiente canción fueron directamente denunciados por la autora original, una tal Anne Bredon, por lo que el inicial “Traditional, arranged by Jimmy Page” fue cambiado en ediciones posteriores del álbum por un “Anne Bredon, Jimmy Page & Robert Plant” como autores, ya que a la primera le fue otorgada la razón tras el juicio. En cualquier caso, ‘Babe I’m Gonna Leave You’ es una grandísima canción, con un comienzo que nos hace pensar en una balada con sonido folk, pero que Bonham a la batería nos recuerda pronto que estamos ante un grupo más potente. El intermedio instrumental es magistral, con los lamentos de Plant mientras el resto del grupo mantiene el tono oscuro de la canción. Por otro lado, ‘Communication Breakdown’ es un ejemplo de lo que abundará más en el Led Zeppelin II, canciones de rock duro de tres minutos con todos los elementos de este nuevo estilo: voz desgarrada, baterías y bajos estruendosos, y una guitarra rápida, precisa y enérgica. Una gran canción, por otro lado.
Para el final nos dejan una impresionante pieza multiparte, ‘How Many More Times’. Tiene un inicio con un ritmo que hasta parece de swing, que pronto quedará acompañado por otro riff asesino de guitarra mientras Plant empieza a cantar “How many more times”. A los 2:15 aproximadamente tenemos un solo espectacular de Page, con unos ecos y efectos asombrosos. Y poco después de los 3 minutos, aparece el motivo del Bolero de Ravel, muy utilizado por los músicos de sonido duro de la época, incluidos Jeff Beck (con su propia versión, llamada ‘Beck’s Bolero’, donde precisamente tocaron Page y Jones) o Deep Purple en su ‘Child In Time’. A los 5:30 aproximadamente (la parte del “Rosie”) tenemos una marcha marcial, con la que nos mantienen en tensión hasta que, magistralmente tras un grito descomunal de Plant a los 7 minutos, volvemos al riff asesino inicial. Grandísimo final para un grandísimo disco que inaugura el nacimiento de un nuevo estilo que nunca decaerá en las próximas décadas por sus múltiples ramificaciones.
Fuente: JesusGran



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